Una semana en la India
Pasó una semana desde la llegada a India para cubrir la Cumbre Mundial de Impacto de la Inteligencia Artificial. Siete días que no solo permitieron observar un evento global, sino asomarse a la complejidad de un país imposible de reducir a una sola definición.
India es una experiencia sensorial intensa: aromas, sabores, colores y sonidos que conviven con una religiosidad profunda y una historia que se remonta a más de 3.000 años antes de Cristo. A lo largo de los siglos atravesó invasiones mongolas, dominios musulmanes y el colonialismo británico. Sin embargo, cinco milenios después, el país sigue en pie.
Hoy es la nación más poblada del planeta, con una sociedad multicultural, multilingüe y multirreligiosa. Es el séptimo país del mundo en extensión territorial y enfrenta fronteras sensibles y conflictos internos de difícil resolución.
Cuando se independizó del Reino Unido en 1947, India era sinónimo de pobreza extrema. Ocho décadas después, se convirtió en la cuarta economía global. Pero el crecimiento convive con una desigualdad marcada: al medir el ingreso por habitante, el país desciende al puesto 137. El 1% más rico concentra cerca del 40% de la riqueza nacional, una cifra que refleja tensiones estructurales que aún atraviesan a la sociedad.
Más allá de los números, India aparece como un territorio complejo y dinámico, atravesado por desafíos religiosos, sociales y geopolíticos, pero también por una estrategia clara de proyección internacional. Un país que avanza con un plan, mientras enfrenta los dolores propios del crecimiento y busca consolidar su lugar en el escenario global.