Pronta entrega
En los años 80 los hermanos Moura cantaban “Pronta entrega”. Hoy, esa frase parece cobrar otro sentido: el de la entrega acelerada de recursos naturales, empresas estratégicas y soberanía nacional.
El presidente Javier Milei anunció la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la compañía que controla Atucha I, Atucha II y Embalse Río Tercero, y que junto con la Comisión Nacional de Energía Atómica desarrolló el CAREM, el reactor modular argentino detenido por decisión del actual gobierno.
La noticia no llega sola: Argentina se incorporó al programa FIRST, un mecanismo por el cual países comparten voluntariamente con Estados Unidos información sensible de su sector nuclear. Todo en un contexto donde la energía atómica cobra un valor creciente frente al consumo exponencial que demandan las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial.
La privatización de NASA no es sólo una operación económica: es un retroceso estratégico que vuelve a poner en riesgo el futuro energético, tecnológico y soberano del país.