Nunca lo entregues
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Es rápida, eficiente y cada vez más capaz. Puede resumir textos, analizar información, redactar documentos y resolver tareas que antes requerían horas de trabajo.
Pero hay una pregunta que empieza a ganar importancia: ¿todo lo que una máquina puede hacer debería dejar de hacerlo una persona?
Hace más de cuarenta años que Claudio Martínez ejerce el periodismo. Y una de las cosas que más disfruta es escribir. Pensar una idea, encontrar una mirada, ordenar argumentos y construir un relato forman parte de un proceso que no solo produce un resultado: también produce sentido.
La IA puede realizar buena parte de esas tareas. Y muchas veces lo hace más rápido. En términos de eficiencia, resulta difícil competir. Pero el periodismo no es únicamente gestión de datos. También es sensibilidad, experiencia, contacto humano, intuición y una forma particular de observar el mundo.
El desafío que enfrenta hoy la profesión no proviene únicamente de la inteligencia artificial. También surge de una lógica que coloca a la eficiencia por encima de cualquier otro valor. En muchos medios, la reducción de costos aparece como objetivo prioritario, incluso cuando eso implica empobrecer el lenguaje, uniformar las voces y erosionar la confianza de las audiencias.
La inteligencia artificial puede ser un asistente extraordinario. Puede potenciar y ampliar capacidades. Pero cuando reemplaza aquello que da sentido a una tarea, la discusión deja de ser tecnológica y pasa a ser humana.
Por eso, más allá del periodismo, la pregunta alcanza a cualquier actividad. Hay cosas que vale la pena seguir haciendo no porque sean eficientes, sino porque generan placer, identidad y comunidad.
Porque tal vez lo más humano no sea aquello que hacemos mejor que las máquinas, sino aquello que seguimos eligiendo hacer incluso cuando ellas podrían hacerlo por nosotros.