Matando al semillero.
Javier Milei está destruyendo el futuro.
Con recortes sistemáticos, desprecio por el conocimiento y abandono de políticas públicas, el presidente está desmantelando las divisiones juveniles del país. Lo dicen los datos, no la opinión.
Una encuesta realizada por la Universidad Nacional de Córdoba a docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas y del CONICET expone el impacto real de las políticas del gobierno en quienes intentan hacer ciencia en la Argentina. Los resultados son alarmantes.
Perspectivas de los becarios doctorales e investigadores:
El 47% no está seguro de poder terminar su doctorado.
El 37% directamente cree que no lo logrará.
El 27% piensa que no va a completar su formación académica.
El 54% cree que terminará su carrera científica en el exterior.
El 57% ya evalúa abandonar la carrera científica.
El 68% planea buscar trabajo en el sector privado.
El 93,3% considera que no cuenta con financiamiento para terminar sus investigaciones.
Casi el 80% destina dinero de su propio bolsillo para actividades científicas.
Es una estampida silenciosa. Pero cada joven que deja la ciencia no solo representa un drama personal, también es una pérdida colectiva. Argentina está hipotecando su futuro.
En todo el mundo se cuida a la comunidad científica, porque son quienes piensan los problemas de un país y buscan las soluciones. Pero acá, se los empuja al abismo.
Como dijimos al principio: Milei está destruyendo el futuro. Y sin ciencia argentina, no hay Argentina posible.