La IA entra en la era de las decisiones

Con el inicio hoy del Foro Económico Mundial en Davos, la inteligencia artificial se consolida como un eje central del debate global. El mensaje es claro: el desafío ya no es desarrollar más capacidades tecnológicas, sino gobernar su adopción real en economías, Estados y sociedades atravesadas por tensiones geopolíticas y productivas.

El Foro Económico Mundial 2026 comenzó hoy en Davos con la inteligencia artificial como uno de los ejes principales del debate global. Lejos del discurso del futuro, la IA aparece como una infraestructura crítica que ya impacta sobre la competitividad, la productividad y la capacidad de respuesta de los Estados frente a un escenario internacional cada vez más incierto.

El Global Risks Report 2026, publicado antes del encuentro, señala que la brecha entre las capacidades de la IA y su uso efectivo se ha convertido en un riesgo sistémico. Mientras algunas organizaciones y países logran integrar la tecnología en procesos reales de decisión, otras quedan rezagadas, profundizando desigualdades económicas, laborales y geopolíticas.

Uno de los conceptos que atraviesa las discusiones de este año es el llamado “capability overhang”: la distancia entre lo que los sistemas de IA pueden hacer y lo que efectivamente se utiliza. El problema, advierten líderes tecnológicos y económicos reunidos en Davos, ya no es técnico, sino institucional: falta gobernanza, reglas claras, capacidades internas y marcos de responsabilidad.

En paralelo, la IA aparece en el informe como un factor ambivalente dentro del mapa de riesgos globales. Puede impulsar productividad y crecimiento, pero también amplificar la desinformación, la polarización social y la concentración de poder si no se la regula ni se la orienta estratégicamente. La discusión sobre la IA se cruza así con otros ejes centrales del foro: confrontación geoeconómica, empleo, confianza democrática y soberanía tecnológica.

El reporte se apoya en el Global Risks Perception Survey, una encuesta realizada a más de 1.300 expertos de todo el mundo, y analiza los riesgos globales en tres horizontes temporales: inmediato (2026), corto-mediano plazo (hasta 2028) y largo plazo (hasta 2036). El informe señala que la incertidumbre es el rasgo dominante del escenario global: el 50% de los encuestados anticipa un panorama “turbulento o tormentoso” para los próximos dos años, cifra que asciende al 57% cuando se proyecta a diez años. Solo un 1% de los expertos espera un escenario “calmo” en cualquiera de los horizontes analizados, lo que da cuenta de un clima de inestabilidad estructural más que coyuntural.

Advierte, además, que 2026 marca el ingreso a una “era de competencia”, caracterizada por el debilitamiento de los mecanismos de cooperación internacional y el retroceso del multilateralismo. La pérdida de confianza —definida como la “moneda de la cooperación”— aparece como un factor crítico en un escenario cada vez más multipolar y fragmentado.

En este contexto, la confrontación geoeconómica fue identificada como el principal riesgo capaz de detonar una crisis global en 2026, mencionada por el 18% de los encuestados, seguida por los conflictos armados entre Estados (14%). El informe subraya que la combinación de proteccionismo, deterioro del Estado de derecho y menor transparencia está reconfigurando las relaciones internacionales y elevando la probabilidad de conflictos a corto plazo.

Davos 2026 contará desde hoy y hasta el 23 de enero con casi 3.000 participantes de cerca de 130 países de diversos sectores, industrias y gobiernos.

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