Lula dijo que quiere una IA brasileña
Tras su triunfo en el balotaje, el presidente de Brasil planteó una agenda que combina soberanía tecnológica, desarrollo de inteligencia artificial propia, infraestructura nacional de datos y regulación de las grandes plataformas. Denunció interferencias externas en la campaña electoral y reivindicó la independencia de Brasil frente a las grandes potencias.
La inteligencia artificial ocupó un lugar destacado en el discurso de victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, reelecto este domingo 25 de octubre para un nuevo mandato presidencial en Brasil. El mandatario vinculó el desarrollo de tecnología propia con la educación, la infraestructura digital y la transformación económica del país.
“Quiero decirles que voy a seguir haciendo la revolución de la educación brasileña. Enseñar más matemática, más ingeniería, porque no quiero seguir dependiendo de la inteligencia artificial china o estadounidense; quiero crear una brasileña”, afirmó Lula.
En relación con la infraestructura tecnológica, sostuvo: “Tenemos que aprovechar el potencial energético de un país que quizás sea el que tiene mayor capacidad de energía renovable para traer aquí los centros de datos necesarios para almacenar nuestros datos en Brasil”.
El presidente también planteó una condición para las empresas que desarrollen esa infraestructura: “Esa gente va a tener que dejar una parte de los centros de datos para información brasileña”.
Finalmente, vinculó el desarrollo tecnológico con el crecimiento económico: “Queremos hacer de este país uno que deje de estar en desarrollo y se transforme en un país desarrollado. Mucha inversión en la economía digital, en la economía verde y en la economía creativa”.
La disputa con las plataformas y la injerencia extranjera
Otro de los ejes del discurso estuvo dedicado al papel de las grandes empresas tecnológicas en las elecciones brasileñas. Lula denunció que durante la campaña existió una intervención proveniente del exterior mediante las plataformas digitales.
“Esta fue una elección en la que tuvimos que vencer la intromisión que vino de afuera hacia adentro a través de las plataformas digitales, y vamos a tener que regularlas”, afirmó el presidente.
También cuestionó la responsabilidad de estas compañías frente a los delitos cometidos en internet: “No es posible que no tengamos conciencia de que el crimen en el mundo digital tiene que ser tratado igual que el crimen en la vida real”.
Y agregó: “No podemos tener empresas monstruosas y grandes ganando miles de millones, sin pagar ningún impuesto en este país e intentando direccionar el resultado electoral de este país”.
Lula vinculó esas denuncias con el resultado electoral: “Esta elección fue una derrota del negacionismo y de la mentira”.
Sus declaraciones se producen después de una campaña atravesada por cuestionamientos sobre el funcionamiento de las plataformas de Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp. Durante la segunda vuelta, la Justicia Electoral brasileña intervino ante denuncias de posibles diferencias en el tratamiento de contenidos de las campañas. Meta reconoció problemas técnicos que afectaron contenidos favorables a Lula, aunque negó que existiera un favorecimiento político deliberado.
Brasil no quiere ser el patio trasero de nadie
La discusión tecnológica apareció vinculada con otra definición política de Lula: “Este país no acepta ser el patio trasero de nadie”.
El mandatario reivindicó la independencia de Brasil en sus relaciones internacionales y recordó una definición sobre la política exterior de sus gobiernos: “Nuestro gobierno no hablaba fuerte con Bolivia ni hablaba bajito con Estados Unidos. Hablábamos de igual a igual con todo el mundo”.
También señaló: “Queremos ser un país central en las decisiones políticas, económicas y en las decisiones por la paz”.
La defensa de la soberanía nacional apareció así vinculada con las relaciones internacionales, la necesidad de desarrollar tecnología propia y el cuestionamiento al poder de las grandes plataformas digitales.
El discurso de Lula reunió dos cuestiones centrales para el futuro tecnológico de Brasil: la necesidad de regular a las grandes plataformas digitales y la decisión de desarrollar capacidades nacionales en inteligencia artificial e infraestructura de datos.