El Vaticano advierte sobre los riesgos del “paradigma tecnocrático” en la IA
En un seminario organizado con el respaldo del Papa León XIV, la Santa Sede reafirmó su compromiso con el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial éticos desde su concepción y alertó sobre los riesgos sociales, políticos y ambientales de las nuevas tecnologías.
El Vaticano fue escenario de un nuevo debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad contemporánea. En el seminario “Potencialidades y desafíos de la inteligencia artificial”, organizado por la Secretaría para la Economía y la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica (ULSA), referentes académicos y eclesiales reflexionaron sobre los riesgos y oportunidades de estas tecnologías. La iniciativa fue valorada y alentada por el Papa, quien ha situado la reflexión sobre la IA entre las prioridades de su pontificado.
Durante el encuentro, monseñor Paul Tighe, secretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación, advirtió contra el “paradigma tecnocrático” que considera a la tecnología como neutral. Según planteó, el desarrollo de la inteligencia artificial está atravesado por intereses económicos, geopolíticos y comerciales, lo que exige promover sistemas “ethics by design”, es decir, éticos desde su concepción. Representatividad, transparencia y comprensibilidad fueron señaladas como claves para evitar que la IA amplifique desigualdades y polarización.
El seminario también abordó los desafíos sociales y culturales asociados a la digitalización. El padre Paolo Benanti subrayó que toda tecnología implica una forma de poder y orden social, mientras que el profesor Corrado Giustozzi explicó las limitaciones técnicas de los algoritmos y los riesgos de sesgo cuando los datos de entrenamiento son incompletos o distorsionados. Los especialistas coincidieron en que la inteligencia artificial debe ser entendida como apoyo a la acción humana, no como sustituto de la responsabilidad personal.
Desde la Santa Sede se reafirmó el papel de la Iglesia en la promoción de una gobernanza global de la IA, libre de intereses militares o comerciales. En ese marco, se destacó la importancia de fortalecer el diálogo internacional y la cooperación entre universidades, gobiernos y organizaciones multilaterales. Para el Vaticano, el desafío no es frenar la innovación, sino orientar su desarrollo hacia el bien común, asegurando que la inteligencia artificial contribuya al progreso humano sin erosionar los valores fundamentales.