El CONICET crea una comisión asesora de IA
El organismo reunió por primera vez a un grupo transversal que integra al Directorio, especialistas en Informática, referentes de las grandes áreas del conocimiento y una representación específica en ética.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) realizó la primera reunión de su Comisión Asesora de Inteligencia Artificial para la mejora de la gestión institucional, un espacio coordinado por la Gerencia de Organización y Sistemas que reunió a autoridades, representantes institucionales y especialistas para avanzar en lineamientos comunes para la incorporación de estas herramientas a los procesos de gestión.
La conformación de la Comisión da continuidad a un proceso iniciado en 2025, cuando el Plan Operativo Anual incorporó entre sus líneas de trabajo la exploración e implementación de proyectos piloto de inteligencia artificial para mejorar los procesos de gestión y la toma de decisiones, incluyendo el análisis de su aplicación a procesos de evaluación científica. Ese recorrido se consolidó en el Plan Operativo 2026, que creó el Programa de Inteligencia Artificial en la Gestión y dispuso la puesta en funcionamiento de una comisión asesora del Directorio. El documento del plan fija como objetivo “posicionar al CONICET en la vanguardia sobre el uso de la inteligencia artificial”, dotar al organismo de “por lo menos cuatro herramientas de gestión” validadas y usar estas tecnologías para asignar pares evaluadores externos y conformar comisiones asesoras. El antecedente más reciente es de junio: el organismo ya implementó un sistema de IA para identificar y seleccionar potenciales especialistas en el ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico.
La integración de la Comisión es transversal. En representación del Directorio participan los doctores Alberto Baruj y Mario Pecheny; por la disciplina Informática, Carlos Juan Chesñevar y Silvia Schiaffino, y por las grandes áreas del conocimiento, Ramiro Caso (Ciencias Sociales y Humanidades), Laura Ación (Ciencias Biológicas y de la Salud), Elsa Estévez (Ciencias Agrarias, Ingenierías y de los Materiales / Tecnología) y Francisco Tamarit (Ciencias Exactas y Naturales). A ellos se suman la representación en materia de ética de la doctora Florencia Luna y la participación de las gerencias y direcciones sustantivas del organismo: Asuntos Legales, Desarrollo Científico y Tecnológico, Evaluación y Planificación, Recursos Humanos, Relaciones Institucionales, Administración y Vinculación Tecnológica. La coordinación del espacio está a cargo del gerente de Organización y Sistemas, Diego Asensio, y la secretaría técnica, de Mateo Anauati Velasquez y Cristina Godoy.
Durante el encuentro, Baruj destacó el interés del Directorio en acompañar el desarrollo de tecnologías aplicadas a la gestión y la importancia de una conformación transversal que permita abordar de manera integral las dimensiones técnicas, institucionales, legales y éticas involucradas en su adopción. Como ámbito de trabajo, la Comisión tendrá entre sus funciones evaluar nuevas iniciativas, analizar su factibilidad y sus riesgos, generar instancias de capacitación y formación y acompañar la implementación y el seguimiento de cada proyecto, con el fin de sostener “una adopción gradual y consistente” de estas tecnologías en el organismo. La pregunta de fondo es quién responde cuando el criterio de un sistema automático no coincide con el de una comisión evaluadora, y hasta dónde puede delegarse en un algoritmo la decisión sobre la ciencia que el Estado financia: ese es el nudo que la Comisión Asesora deberá resolver antes de que las herramientas lleguen a los expedientes.