La inteligencia artificial y la digitalización de la identidad aparecieron entre los principales ejes tecnológicos de la 26ª edición de la cumbre global del World Travel & Tourism Council (WTTC), celebrada en Malta. Durante el encuentro, ejecutivos y funcionarios debatieron cómo estas herramientas pueden modificar desde la planificación de unas vacaciones hasta el paso por aeropuertos, hoteles y servicios turísticos, en un sector que busca reducir fricciones y personalizar cada vez más la experiencia del viajero.

Uno de los cambios más inmediatos ya está ocurriendo en la planificación. Christie Travers-Smith, directora de Alianzas Estratégicas para EMEA de Google, sostuvo que los turistas se están convirtiendo en viajeros “superempoderados” gracias al uso de IA para diseñar itinerarios, comparar opciones y organizar actividades. El siguiente paso sería mucho más profundo: que los usuarios confíen lo suficiente en estos sistemas como para entregarles información de pago y permitir que agentes de IA reserven vuelos, hoteles, alquileres y otras partes del viaje de forma autónoma.

La otra gran transformación podría llegar por el lado de la identidad digital. Paul Griffiths, CEO de Dubai Airports, planteó que dentro de los próximos cinco años el pasaporte podría dejar de ser necesario en buena parte de la experiencia de viaje. El principal obstáculo, señaló, no es tecnológico sino de coordinación: aeropuertos, gobiernos, empresas de alquiler de autos, hoteles y otros prestadores deben ser capaces de conectar sus sistemas e intercambiar información de manera segura. El escenario que se imagina es uno en el que la identidad del pasajero pueda verificarse digitalmente a lo largo de todo el recorrido.

Esa evolución apunta hacia un turismo cada vez más integrado por plataformas que conocen al usuario, anticipan necesidades y reducen pasos manuales. La combinación de identidad digital y agentes de IA podría hacer posible que una misma herramienta organice un viaje completo, gestione cambios, resuelva imprevistos y autentique al pasajero en diferentes servicios. A la vez, cuanto mayor sea el nivel de automatización, más relevantes serán cuestiones como privacidad, seguridad de los datos, interoperabilidad y confianza en sistemas capaces de tomar decisiones y realizar pagos en nombre de una persona.

La discusión del WTTC mostró así que la transformación tecnológica del turismo ya no pasa solamente por aplicaciones para buscar vuelos o recomendaciones automatizadas. El sector empieza a avanzar hacia un modelo en el que la IA podría actuar directamente por el viajero y la identidad digital reemplazar parte de la documentación física. Si esas piezas logran conectarse, la experiencia de viajar podría volverse mucho más invisible desde el punto de vista administrativo: menos formularios y controles repetitivos, y más procesos automatizados funcionando detrás de escena.