Al futuro no se lo detiene, al futuro se lo conduce
¿Quién va a conducir el futuro de la inteligencia artificial?
Durante su participación en la Cumbre Mundial del Encuentro, Claudio Martínez partió de una preocupación que atraviesa este momento histórico: vivimos un cambio civilizatorio que avanza a una velocidad difícil de procesar y que, muchas veces, hace que el futuro genere más temor que esperanza.
En ese escenario, la inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante en las estructuras de poder. Frente a eso, Martínez llevó a la cumbre una propuesta: declarar a la IA patrimonio material e inmaterial de la humanidad.
La idea parte de una pregunta fundamental: ¿al servicio de quién estará toda esa potencia?
La propuesta es que también pueda utilizarse para promover la inclusión y una mejor distribución de la riqueza, combatir el hambre, reparar el ambiente y favorecer el diálogo. Que el desarrollo tecnológico no quede gobernado únicamente por la eficiencia y la rentabilidad, sino también por objetivos vinculados al bien común.
Pero detrás de esa discusión aparece otra todavía más profunda: qué lugar ocuparán las personas en la construcción de ese futuro. Frente a un modelo económico cada vez más concentrado, Martínez planteó la necesidad de recuperar la capacidad colectiva de intervenir en el rumbo de la tecnología y no asumir que las decisiones pertenecen exclusivamente a las grandes corporaciones.
Porque el futuro no está escrito y la tecnología, por sí sola, tampoco decide hacia dónde vamos.
Como sintetizó Claudio Martínez durante su intervención: “Al futuro no se lo detiene, al futuro se lo conduce”.