Tras la cumbre, la disputa global por la IA entra en una nueva fase
La Cumbre Mundial de Inteligencia Artificial en India concluyó con la firma de la Declaración de Nueva Delhi sobre el Impacto de la IA, un documento de fuerte impronta pragmática y con foco en las demandas del sur global.
El texto establece varios ejes centrales.
En primer lugar, la democratización de los recursos tecnológicos: el acceso a capacidad de cómputo, chips de alta gama y algoritmos avanzados no debería concentrarse en un reducido grupo de empresas radicadas en Estados Unidos y China.
En segundo término, la soberanía tecnológica. El documento impulsa la posibilidad de que los países en desarrollo diseñen modelos propios, adaptados a sus lenguas y realidades sociales, sin depender exclusivamente de tecnologías importadas.
Otro punto clave es la orientación de la IA hacia el bien social. Se promueve su aplicación para cerrar brechas estructurales en educación, salud y agricultura, priorizando impacto antes que rentabilidad.
En materia de seguridad, la declaración propone un enfoque regulatorio basado en el daño potencial: en lugar de prohibiciones generales, se plantea una supervisión más estricta sobre desarrollos que impliquen riesgos significativos, mientras que otras aplicaciones podrían avanzar con marcos más flexibles.
El primer ministro Narendra Modi imprimió su sello personal al presentar el concepto MANAV —acrónimo en inglés de una inteligencia artificial moral y basada en sistemas éticos— que enfatiza una gobernanza responsable, con soberanía de datos, inclusión y compromiso con la veracidad.
La Declaración de Nueva Delhi es un documento amplio y sustantivo, difícil de condensar en un único análisis. No te pierdas los próximos videos para conocer en detalle todas las conclusiones de la cumbre.