La inteligencia artificial como salida estratégica para América Latina y el Caribe
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 ofrece un diagnóstico preciso sobre avances, brechas y oportunidades para integrar la IA de manera productiva, inclusiva y sostenible.
América Latina y el Caribe atraviesan una coyuntura crítica caracterizada por lo que diversos organismos describen como “trampas del desarrollo”: crecimiento económico limitado, persistente desigualdad social y capacidades estatales insuficientes. En este escenario, la inteligencia artificial (IA) aparece no como una solución automática, sino como una herramienta estratégica capaz de impulsar la transformación productiva, diversificar economías, reducir brechas sociales y fortalecer la gobernanza pública. Esa es la premisa central del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, un esfuerzo pionero impulsado desde la CEPAL para medir de manera sistemática el avance de la IA en 19 países de la región.
El ILIA no se limita a establecer rankings. Su objetivo es doble: por un lado, evaluar el grado de preparación, adopción y gobernanza de la IA en cada país; por otro, ofrecer una herramienta concreta para orientar políticas públicas que incorporen esta tecnología de forma integral al modelo de desarrollo. El índice se estructura en tres dimensiones —Factores Habilitantes, Investigación, Desarrollo y Adopción, y Gobernanza— y se apoya en más de cien subindicadores que permiten trazar un mapa detallado de avances, brechas y oportunidades estratégicas en América Latina y el Caribe.
Los resultados revelan un panorama heterogéneo. Algunos países consolidan posiciones de liderazgo, mientras otros avanzan de manera intermedia o permanecen en etapas iniciales. Esta diversidad muestra tanto el potencial de la IA como motor de desarrollo como el riesgo de una fragmentación digital que reproduzca desigualdades históricas. En función de su nivel de madurez, el índice clasifica a los países en tres grupos: pioneros, con ecosistemas consolidados; adoptantes, con avances significativos pero brechas críticas; y exploradores, con capacidades aún incipientes para desplegar IA a escala.
Países pioneros: Brasil, Chile y Uruguay, con mejores niveles de infraestructura, talento y gobernanza efectiva.
Países adoptantes: Argentina, México, Colombia, Perú y Costa Rica, con avances relevantes pero brechas en implementación y coordinación institucional.
Países exploradores: gran parte de Centroamérica y el Caribe, con ecosistemas incipientes y capacidades limitadas.
Entre los principales hallazgos del ILIA 2025 se destaca el despertar de algunos adoptantes tardíos, como Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y Guatemala, que muestran mejoras aceleradas en conectividad, talento y estrategias nacionales. También sobresale el papel del software de código abierto como oportunidad estratégica para la región: países con limitaciones estructurales logran buen desempeño en este terreno, demostrando que la colaboración, la transparencia y el aprendizaje colectivo pueden compensar déficits de infraestructura. Al mismo tiempo, el informe advierte sobre un problema estructural: América Latina produce grandes volúmenes de datos, pero su apertura y estandarización siguen siendo limitadas, lo que frena la innovación local y la ciencia abierta.
El talento humano aparece como otro cuello de botella. Aunque la alfabetización en IA crece, la formación avanzada y el talento especializado siguen siendo escasos. La concentración de infraestructura crítica —con Brasil acumulando más del 90% de la capacidad regional de cómputo de alto rendimiento— refuerza asimetrías, mientras que más de la mitad de los países carecen de capacidades básicas para desarrollar soluciones propias. En paralelo, la IA generativa emerge como una oportunidad de democratización: sus bajas barreras de entrada aceleraron la adopción y posicionaron a la región como la tercera del mundo en descargas de aplicaciones de este tipo.
En materia de gobernanza, el ILIA 2025 identifica una debilidad común en gran parte de la región —incluida Argentina—: si bien varios países cuentan con estrategias o lineamientos nacionales de inteligencia artificial, pocos han avanzado en su implementación efectiva mediante presupuestos específicos, indicadores de impacto o estructuras institucionales dedicadas. Las excepciones se concentran en países como Brasil, Chile y Uruguay, mientras que el resto enfrenta el desafío de equilibrar regulación y desarrollo sin frenar la innovación.
Las conclusiones del ILIA 2025 son contundentes: la inteligencia artificial ofrece una oportunidad inédita para mejorar la productividad, promover la inclusión y avanzar hacia un desarrollo más sostenible. A diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, su adopción no depende exclusivamente de matrices productivas complejas, lo que abre margen para países de distinto tamaño y estructura económica. Sin embargo, para que la IA se convierta en un verdadero motor de transformación estructural, será clave cerrar brechas de infraestructura, talento y gobernanza, fortalecer la cooperación regional y articular políticas digitales con políticas de desarrollo productivo e inclusión social.
- Desafíos comunes: falta de infraestructura crítica, escasez de talento avanzado, debilidad en la ejecución de políticas y baja articulación regional.
- Oportunidades estratégicas: IA generativa, software de código abierto, cooperación regional y políticas de desarrollo productivo orientadas a IA.