Cientificidio: el golpe final al sistema científico argentino


La decisión arbitraria del gobierno nacional de eliminar los subsidios PICT constituye un ataque directo al corazón del sistema científico nacional. Los PICT han sido, en el último cuarto de siglo, la herramienta de financiación clave para sostener el trabajo diario de los grupos de investigación. La medida, que afecta a unos 25 mil científicos y 1.200 becarios, parece ser el último paso del cientificidio planificado por la administración libertaria.


Parecía una comunicación más pero no lo era, contenía en su interior una sentencia que condena a la ciencia argentina a la insignificancia. Así, el jueves 4 de diciembre, las autoridades de la Agencia I+D+i, por medio de un tuit que presentaba un título engañoso sobre convocatorias para el financiamiento de proyectos científicos, anunciaron en un párrafo escondido en el medio del texto, que daban de baja las convocatorias PICT 2022 (proyectos ya evaluados y adjudicados) y 2023, y que no habría nuevos llamados.

Al mismo tiempo, tal vez con la intención de diluir el impacto negativo de la noticia, la Agencia presentó dos nuevos instrumentos que tendrían por objetivo financiar proyectos con el “sector privado” y fomentar la creación de empresas de base tecnológica. Sin embargo, y aunque estas herramientas fueran más que solo anuncios de ocasión, para RAICYT (Red de autoridades de institutos ciencia y tecnología): “Estas nuevas líneas no financian la investigación científica. Disfrazan el recorte y el ataque a la ciencia con el argumento ficticio de financiar ciencia aplicada”.

No debería causar sorpresa. La medida, más bien, surge como el corolario perfecto de un plan sistemático de liquidación del sistema científico nacional iniciado hace dos años, con la asunción del gobierno libertario. Hace pocas semanas, NEXciencia publicaba un informe que daba cuenta de que a 22 meses de la llegada de Milei al poder, el presupuesto del área se había desmoronado en un 44%, los salarios habían retrocedido un 37% y el sistema llevaba perdidos más de 5 mil empleos. La nueva decisión impacta de lleno en el trabajo de unos 25 mil científicos y 1.200 becarios. A partir de este último recorte, Argentina se convierte en el único país de toda América que prácticamente deja de invertir en ciencia. El cientificidio parece consumado.

Y no se trata de cifras exorbitantes para el presupuesto de un país como la Argentina. La Agencia aportaba unos 50 millones de dólares para sostener seis mil proyectos, que se iban renovando cada año con 1.500 nuevas líneas de trabajo. Se trata de un costo mucho menor para las arcas del Estado de lo que implican las reiteradas bajas de retenciones, las exenciones impositivas para algunas grandes empresas, o los millonarios aumentos de recursos destinados a la SIDE.

Dada la gravedad de la situación, NEXciencia convocó a un grupo de prestigiosos científicos y científicas para que aporten un testimonio de primera mano a partir de dos preguntas:

1. ¿Qué significa para el sistema científico argentino la desaparición de los PICT?

2. ¿Qué consecuencias tendrá esta decisión para el futuro del sistema?

“Un nuevo gran éxodo de gente altamente capacitada”

1. Con la desaparición de los PICT desaparece “el combustible” para el desarrollo, funcionamiento y crecimiento del sistema científico argentino. Un sistema científico que, con mucho esfuerzo, empuje y compromiso de todas las partes involucradas, fue adquiriendo una dimensión sumamente importante tanto en número de equipos de trabajo como en calidad de los mismos. Una ciencia de la que sentimos orgullo y por la que somos reconocidos en ámbitos internacionales. Una ciencia que genera conocimiento de punta en toda la gama de disciplinas científicas y que forma recursos humanos de la más alta calidad. La gran mayoría de los grupos de investigación de todo el país, incluído el que dirijo, sostenían su tarea y su crecimiento a través de presentarse a concursos para la adjudicación de subsidios PICT.

2. Las consecuencias son fáciles de imaginar, y verdaderamente escalofriantes. Los grupos de trabajo se achicarán, los proyectos se irán recortando e interrumpiendo en la medida en que dejemos de contar con insumos y equipamiento para desarrollarlos. Quienes por razones personales debamos o decidamos quedarnos en el país, trataremos de subsistir casi de manera «latente» en una especie de «hibernación» forzada, escarbando el fondo de la olla y buscando recursos por más mínimos que sean por cada rincón que podamos. Mientras que las generaciones más jóvenes buscaran nuevos horizontes, con mejores perspectivas de desarrollo, en otros países o en otros rubros de la actividad laboral, un nuevo gran éxodo de gente altamente capacitada y en la que el país ya ha invertido muchísimo en su formación.

Anabella Srebrow, investigadora del CONICET, profesora de Exactas UBA.

“Consolida el cientificidio”

1. Para el sistema científico argentino, la reciente anulación de los proyectos de ciencia básica conocidos como PICT por parte de la Agencia I+d+i marcó un golpe decisivo para la ciencia argentina, dejando a la Argentina como el único país del continente prácticamente sin inversión estatal en ciencia. Cabe destacar que la Agencia había sido creada en el gobierno de Menem y había funcionado con altibajos pero con continuidad en gobiernos de diferentes signos políticos.

2. La medida profundiza el desmantelamiento de la ciencia básica, consolidando el cientificidio que destruye una red que ha llevado décadas construir, paralizando y haciendo desaparecer grupos enteros. A más largo plazo, la consecuencia se verá en la pérdida de capacidades tecnológicas, de innovación y de respuesta a distintas situaciones de emergencia en nuestro país.

Darío Estrin, investigador del CONICET, profesor de Exactas UBA.

“El abandono de una idea de ciencia desde, por y para el pueblo”

1. La desaparición de estos subsidios, que han sido el eje de la investigación en Argentina, es el paso que faltaba dar para que desaparezca completamente el financiamiento a la generación de conocimiento por y para el país. No solo es la destrucción de lo construido, del presente y futuro del sistema científico, sino el abandono de la posibilidad de investigar temáticas que tengan impacto para el país, es el abandono de una idea de ciencia desde, por y para el pueblo. Siempre se puede criticar y mejorar un sistema, pero aniquilarlo porque no funciona como querés, no es una opción inteligente y demuestra una ignorancia brutal.

2. Cuando un Estado abandona a la ciencia básica, deja de financiarla, además de destruir líneas de investigación con trayectoria, alcance, y relevancia para el país y el mundo, deja de tener injerencia en lo que se estudia. Eso es grave. Además, desde que asumió el nuevo gobierno se dejaron de pagar los PICT previamente adjudicados (2019, 2020 y 2021). Muchos de los grupos de investigación estamos funcionando con respirador artificial, en un estado de coma inducido. Algunos ya se desconectaron y dejaron el sistema. Solo los grupos con financiamiento extranjero sobrevivirán, el resto iremos abandonando el sistema cuando los préstamos de reactivos, la ayuda y el dinero del bolsillo, ya no sirvan para mantener las líneas de investigación. Los jóvenes se irán, llevando consigo años de inversión y formación a dónde se los valoren. Como le gusta decir a Adorni… Fin.

Ezequiel Petrillo, investigador del CONICET en el IFIBYNE (UBA-CONICET)

“La destrucción de décadas de investigaciones”

1. La desaparición de esta fuente de financiamiento deja a la deriva todo un conjunto de grupos y redes que tardaron décadas en consolidarse o conformarse, profundizando el vaciamiento del sistema científico tecnológico. Deja además a los jóvenes sin herramientas para crecer. No sólo termina siendo un retroceso sino la destrucción de décadas de investigaciones. El estudio de la vida, de nuestros recursos naturales, la protección del ambiente en el que vivimos, de la biodiversidad presente en nuestro país, el entendimiento de las respuestas sociales y los cambios económicos, nuestro pasado e historia, son todos elementos que nos determinan como país y definen nuestro futuro. Estas decisiones solo demuestran necedad, ignorancia y fundamentalismo ciego y sordo.

2. La falta de recursos para financiar investigaciones y el recorte en becas de posgrado ha iniciado una diáspora de jóvenes. Los sueldos de docentes e investigadores que recién inician la carrera científica desalientan a cualquiera. Hay que entender que estos jóvenes se han sometido a una formación rigurosa de cinco o seis años para recibirse de licenciados, y otros cinco años más para ser doctores. Y les ofrecen sueldos, tanto en universidades como en sistemas de investigación, que se ubican por debajo de la línea de pobreza. Esta merma en los recursos humanos rompe la continuidad de grupos de investigación y el sostenimiento de distintas líneas. En particular, la meteorología y la oceanografía son ciencias bastante jóvenes y requieren del desarrollo tecnológico para poder avanzar en el conocimiento. La vida, el comercio y la economía dependen de la información operativa que estas ciencias brindan diariamente. Y para ello se requiere personal calificado y eficiente, que no puede reemplazarse simplemente con información generada en el exterior.

María Isabel Gassmann, investigadora del CONICET, profesora de Exactas UBA.

“Diezmar el sistema científico”

1. Para el sistema científico, la desaparición de un instrumento de vital importancia para financiar la investigación en ciencias básicas, como los PICT, es un golpe durísimo. La convocatoria al programa de “Apoyo a la Investigación Científica” solo se centra en tres ejes temáticos: Agroindustria, Energía y Minería, y Salud, que son, a las claras, insuficientes para cubrir la variedad y riqueza de la investigación en ciencias básicas que se realiza en el país.

2. La desaparición de los PICT si no es acompañada por un instrumento similar o superador, es un golpe durisimo para la investigación en ciencias básicas en Argentina que llevará a diezmar el sistema científico como lo conocemos.

Pablo Balenzuela, investigador del CONICET, profesor de Exactas UBA.

“Una sentencia de muerte”

1. En sí, es una sentencia de muerte, no hay otra forma de decirlo. Los fondos PICT eran los que permitían a los grupos de investigación trabajar diariamente, comprar reactivos, viajar a congresos, hacer salidas de campo para quienes tuvieran esas tareas en sus planes de investigación. Cuando eso se acaba, no hay posibilidad de seguir haciendo ciencia básica ni aplicada, ni interacciones con empresas, ni interacciones con nada en el mundo. Es el corazón del financiamiento que teníamos para trabajar en lo diario. Si eso no está, no se puede seguir adelante. No es un tema económico, es claramente un tema ideológico, hay una decisión de que Argentina sea un país sin ciencia.

2. La perspectiva con estos dos años espantosos que hemos pasado ya era muy mala. La pérdida de financiación de la Agencia viene desde diciembre de 2023 cuando asume este gobierno. Hubo discontinuidad en los pagos de todos los fondos que estaban pendientes. Los subsidios PICT se dejaron de pagar o se pagaron con demora o se pagó menos de lo que correspondía. Por eso, el anuncio de la Agencia lo que hace es, simplemente, poner en evidencia una realidad que estábamos viviendo y deja en claro que se trata de una decisión política de este gobierno. O sea, no es que faltaba plata y después la giraban, no, hay una decisión de terminar con esta vía de financiamiento, imprescindible para la subsistencia del sistema científico. Así que la perspectiva es muy, muy mala.

Valeria Levi, investigadora del CONICET, profesora de Exactas UBA. Vicedecana de la Exactas UBA.

Gabriel Rocca

Gabriel Rocca

NEX Ciencia - UBA Exactas