Defendiendo a la ciencia y tecnología argentina.
La Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados convocó a Claudio Martínez, director del Instituto de Innovación Digital – CiudadanIA, para que brinde su mirada sobre la política científica del gobierno de Javier Milei.
En su exposición, Martínez fue contundente: denunció una guerra unilateral del gobierno contra el mundo del conocimiento. Una guerra con dos frentes simultáneos: la destrucción económica del sistema científico y la devastación simbólica, a través de una batalla cultural sostenida.
Los datos lo reflejan: el CONICET, el INTA y la Comisión Nacional de Energía Atómica perdieron cerca del 40% de su presupuesto. El INTI, un 46%. Los salarios de investigadores e investigadoras, junto con los docentes universitarios, cayeron entre un 30% y un 40%.
Esta política obliga a cientos de científicos y científicas a modificar sus planes de vida. Laboratorios y aulas comienzan a vaciarse. Jóvenes formados en Argentina eligen continuar sus carreras en el exterior. Son los refugiados de una guerra que no disparó balas, pero sí condena al país a la pérdida de soberanía, de capacidades estratégicas y de futuro.
Lo paradójico, advirtió Martínez, es que fue este mismo Congreso el que le entregó al Ejecutivo las herramientas para avanzar con este desmantelamiento, a través de la aprobación de la Ley Bases.
Ahora que el gobierno mostró lo que hace cuando tiene las armas, ¿qué harán diputadas y senadores frente a los próximos desafíos legislativos? ¿Qué posición tomarán, por ejemplo, ante la ley de financiamiento de las universidades?
Sin ciencia argentina no hay Argentina posible.